20080818

Igualitarismo individualista

Por Gabriel Boragina ©

Es un error llevar a extremos la diferencia (poca, como veremos seguidamente) entre el individualismo y el igualitarismo, uno de los que, quizás, mejor comprendió esto, fue el filósofo Karl R. Popper (ver por ejemplo, su obra, La sociedad abierta y sus enemigos), el liberalismo es un típico caso donde se fusionan individualismo e igualitarismo.

La filosofía individualista es una filosofía profundamente social, humanitaria, solidaria y cooperativa siendo su instrumento económico el capitalismo impregnado este sistema por aquellos principios, el individualismo como yo lo veo, reconoce que el mundo y el universo donde ese mundo está inserto, se componen de unidades y al estar separadas se individualizan de allí la denominación de individuos, el reconocimiento de esta realidad recibe el nombre de individualismo o al menos yo así lo entiendo.

Esta forma de ver al individualismo en modo alguno se contrapone con el igualitarismo, no se deja de ser igual por ser un individuo. Porque la igualdad es un estado, en tanto que la individualidad es una esencia, en esencia somos individuos que podemos adoptar -y de hecho adoptamos- diferentes estados o condiciones, una de esas condiciones es, precisamente, la igualdad. Como ejemplo, podemos poner el siguiente, dos personas que reciben ingresos por 5 mil unidades monetarias, tienen ingresos iguales, sin embargo, al decir "dos personas" estamos aludiendo a su individualidad, ya que una persona es diferente de la otra, son diferentes entre sí, esa es su esencia, y son iguales en determinados aspectos de su entono o contexto, en el ejemplo, iguales en ingresos. Se pueden dar muchísimos ejemplos mas, pero creo que este ilustra a la perfección la tesis que individualismo e igualitarismo no son opuestos y no se oponen, excepto cuando se desea violar el discurso, con fines demagógicos, estilo al que son tan afectos nuestros dirigentes "sociales".

Pero, una cosa es reconocer esta realidad natural y otra muy diferente es sostener que DEBEN ser así, porque al hacerlo, estaríamos confundiendo lo natural con lo moral, ya que aludir a que algo DEBE ser de un modo o de otro implica un juicio moral o legal, pero por el momento analizaremos el juicio moral. Desde lo moral y como objetivo ciertos DEBER SER puede ser deseables en si mismos, por ejemplo la formula <se debe respetar la vida ajena> es un juicio moral deseable, estimulante, y reconfortante y además posible, sin violar ninguna ley natural.

Sin embargo la fórmula las personas deben tener iguales ingresos si bien puede ser un objetivo deseable moralmente, choca contra una realidad natural, que como hemos señalado, se refiere a la esencia humana y esta esencia es diferenciada, la observación del mundo real nos muestra que los resultados de las acciones de las personas son diferentes, y esto ocurre –sencillamente-, porque las personas son diferentes (no necesariamente porque sean individuos, aspecto este último que no niega los anteriores). Entonces pareciera que hubiera una contradicción ¿cómo se puede ser igual si se es diferente? La contradicción es solo aparente, la respuesta es que la igualdad es un juicio moral de valor y las diferencias entre las personas es un dato de la realidad, un hecho biológico, físico y psíquico, la cuestión radica, en suma, en que las ciencias naturales (la naturaleza y la vida) no saben nada de juicios morales. Pongamos otros ejemplos.

Yo podría desear que mi mascota, hablara conmigo y pudiéramos discutir sobre filosofía, sin embargo la realidad es que los animales no pueden hablar, al menos no en lenguaje humano. Mi deseo formulado en la proposición "los animales deberían poder hablar con los humanos" es un juicio moral, loable e interesante de poder discutir temas con animales, pero esto choca contra la realidad de las ciencias naturales (los animales no hablan el lenguaje humano).

Pretender una igualdad a ultranza en todos los terrenos, ya sea moral, física, biológica y psíquica, es la pretensión utopista de violar las leyes naturales, esto es lo que ha marcado el fracaso de los programas igualitarios a ultranza, como por ejemplo el del socialismo, y ninguna otra cosa, es un error pensar que los programas igualitarios absolutos hayan fracasado por fallas morales, no es así, cualquier mirada a la historia permite advertir que la igualdad ha sido una meta seguida desde tiempos de Platón (si bien este no fue ejemplo de postularla sino mas bien al contrario como indica Popper). La igualdad es una consecuencia y no una necesidad, el pensar que debe ser una disposición es lo que la torna en utópica, la desigualad no se debe a la maldad humana, aunque es cierto que puede agravarse como consecuencia de ella, en todo caso -si así queremos hablar- se debe a una "maldad" de la naturaleza y debería ser a la naturaleza a la que le deberíamos hacer el reclamo pertinente.

La igualdad siempre es ex post facto jamás ex ante.

Es un grave error creer que la humanidad ha partido desde una igualdad primigenia y que la maldad humana ha creado las desigualdades a posteriori, nada más falso que pensar de esta manera, cuando ha sido enteramente al revés, en los orígenes humanos hallamos enormes desigualdades que han sido paliadas, en parte, con el advenimiento del capitalismo, ya que el contar con mayores alternativas que otrora, iguala en muchos aspectos, a mayor numero de personas. En efecto, en el pasado había muy pocas alternativas a la posibilidad de perecer por hambre o sobrevivir, toda vez que la cantidad de alimentos a disposición de los seres vivos, era muchísimo menor que en nuestros días, y la lucha por la supervivencia se decidía por la fuerza bruta, donde el fuerte directamente aplastaba al débil. No había una tercera salida, las opciones se reducían a vencer o morir.

La evolución moral que tan bien nos explicara Friedrich A. von Hayek en sus libros (sobre todo en La fatal arrogancia) creó instituciones tales como la moneda, el comercio, la propiedad privada, la justicia, entre otras, desembocando todas ellas en la civilización, todo lo cual generó mayores oportunidades a la humanidad, ya no solo para sobrevivir sino, además, para progresar.

No faltará alguna mente retorcida que diga que esto es un alegato contra la igualdad, pero estas líneas no están dirigidas a esos pigmeos mentales, que no se pierden la primer oportunidad que se les ofrece para tergiversar al disidente, sino a quien sabe y puede entenderlas.

Como ya hemos explicado tantas veces, la única manera, el único camino de obtener igualdad y progreso con individualidad, es mediante el capitalismo liberal. Quien no entiende esto, solo debe abrir la mente, estudiar, hacer cursos y leer libros. Si no desea hacer ninguna de estas cosas, es porque desea seguir siendo un calumniador e injuriador gratuito.