20080818

Individualismo

Por Gabriel Boragina ©

Me he referido al individualismo otras veces antes de ahora; en alguna oportunidad creí que con lo que había dicho era suficiente para aclarar las reinantes confusiones existentes sobre el tema; sin embargo veo que no es así y de allí se hace imperioso insistir sobre la cuestión.

Desde un cierto punto de vista, la dicotomía entre individualismo y colectivismo resulta un tanto artificiosa, si se tiene en cuenta que toda acción individual repercute (se lo quiera o no) en los demás. En tanto el hombre viva en una comunidad, por mucho que pretenda hacerlo en forma aislada, todas sus acciones tendrán indefectiblemente -lo procure o no-, consecuencias sociales. La única forma que tendría de evitarlo sería habitando en una isla desierta. De allí, que las quejas de los que repetida y aburridamente se lamentan del "individualismo", no tienen mayor asidero ni lógica. Todas las acciones, inclusive las llamadas "colectivas" o "sociales" son el resultado de actuaciones individuales. De momento que los humanos somos individuos y no entes incorpóreos, irremediablemente -al vivir en sociedad- por muy egoístas que seamos, muy malvados y muy perversos, nuestros actos tendrán consecuencias sociales. Ahora bien, otro tema es, por supuesto, el resultado de estas acciones, que puede ser bueno o puede ser malo. En este sentido, la clasificación que ya hiciera F. A v. Hayek hace años entre individualismo verdadero y falso puede ser orientadora al respecto. Sin que Hayek estuviera necesariamente de acuerdo con lo que voy a decir, se me ocurre que seria bastante acertado establecer como criterio de demarcación que el individualismo verdadero conduce a los buenos resultados y lo que él llama el falso nos lleva derechamente hacia los peores resultados. En términos mas hayekianos el individualismo verdadero nos conduce al liberalismo y el falso al colectivismo.

En otros escritos míos opuse el individualismo al colectivismo sin hacer demasiadas distinciones acerca del primero, pero no advierto que las diferencias que hace F. A. V. Hayek entre los dos tipos de individualismo cambie demasiado todo lo que dije sobre él. En cualquier caso, habré de aclarar aquí al lector que en tales oportunidades me he estado refiriendo siempre a lo que Hayek denomina individualismo verdadero.

En un sentido mas hayekiano el individualismo no reniega del colectivismo sino que conduce a él, en tanto se trate del individualismo racionalista que engendra el racionalismo constructivista que perseverantemente ha combatido F. A. V. Hayek. En el individualismo racionalista hay todo un proceso que culmina en el culto al individualismo del líder, o -en términos de K. R. Popper-, del más apto, el mas sabio, el mas fuerte, el mas puro racialmente, etc. Paradójicamente, resulta de esto que el colectivismo es un sistema "individualista" en el que prima un solo individuo: el jefe, líder o caudillo, lo que es bastante coherente con la experiencia histórica y política en la cual, los regímenes colectivistas se caracterizaron siempre por el culto al líder carismático, encarnado ya sea en el César, el Führer, el Duce, el Comandante, etc.

Lo anterior implica que la colectivización se impone desde el líder y su séquito hacia abajo, lo que se colectiviza es a los súbditos, en tanto se preserva el individualismo de las jerarquías y los jerarcas. Nuevamente, esto sucedió a gran escala en la Alemania nazi, la Italia fascista, la Rusia soviética y la Cuba castrista, (y en otros países también) donde las cúpulas dominantes y sus jefes carismáticos no participaron de ninguna colectivización. Por el contrario, mantuvieron sus propiedades privadas (individuales) y acrecentaron sus patrimonios con las propiedades y recursos que expropiaron por medio de diferentes vías a los pueblos que subyugaron.

El colectivismo es un régimen individualista en sentido restringido, que se caracteriza por el culto al individualismo de uno y se elimina el individualismo de muchos (es decir, del resto, diferente al líder o conductor). Es un típico caso de individualismo por exclusión, aun así y todo, es preferible conservar la palabra colectivismo para diferenciarla del individualismo y evitar -de esta manera- la engorrosa empresa de tener que hablar de un individualismo falso y otro auténtico o verdadero. Y ello, es preferible, a pesar del gran mérito de F. A. V. Hayek en distinguir uno del otro, lo que hizo con indudable maestría y sapiencia.

El personalismo, el caudillismo, es un rasgo típico de los lideres de masas, es decir, de entes colectivos, que no se da en los regímenes individualistas (que podemos llamar con mas precisión, de pluralismo individual o plural-individualistas). El conocido personalismo del líder que impusieron a sus regímenes personas de corte tan siniestro como Lenin, Hitler, Stalin, Mussolini, J. Perón, Chávez, y otros que, pese a intentarlo no lo lograron del todo, no es ninguna otra cosa que una consecuencia natural del hecho de que el individualismo es una realidad física y social que ningún colectivismo pudo ni puede suprimir por mucho que históricamente así lo haya intentado, y que todo colectivismo termina, por su propia dinámica, en un régimen de corte personalista, donde el colectivo comunizado termina rindiendo culto y pleitesía a la persona del César, Duce, Caudillo, Jefe, Conductor, Comandante o Führer, o sea, cae en lo que combate, en el individualismo, pero no de muchos, sino de uno: el jefe máximo.

En cuanto a claridad conceptual y terminológica, me sigue pareciendo mucho más cristalino K. R Popper, cuando en La sociedad abierta y sus enemigos traza una excelente distinción entre las palabras individualismo, colectivismo, egoísmo y altruismo. Hasta el presente es lo mejor y más explícito que he leído sobre el asunto.

Sospecho muy fundadamente que los enemigos del individualismo -en realidad defensores del igualitarismo-, lo que persiguen encarnizadamente y combaten con todas sus fuerzas, es las diferencias individuales que el individualismo supone. Se me ocurre que quizás sería conveniente crear una nueva palabra que reemplace a la de "individualismo" y que represente mejor lo que este concepto quiere significar. Me parece que una expresión mucho mas preferible para suplir a individualismo es diferencialismo. Diferencialismo hace hincapié en el rasgo más notable del término individualismo, el hecho de que todos somos diferentes, algo que los partidarios del igualitarismo no pueden terminar de asimilar ni de aceptar bajo ningún punto de vista, excepto, como ya hemos explicado, y en forma paradójica, respecto de sus propios líderes o jefes, a quienes rinden culto a sus personas, es decir, a sus individualidades.

Corolario de todo lo anterior es: que toda conducta individual tiene consecuencias en lo social, lo que es igual a decir que el fin de lo individual es lo social. Ergo, la distinción entre "social" e "individual" es falsa, solo se trata de una mera y burda excusa del colectivismo para aniquilar las libertades del hombre.

Pero si –en cambio- siguen siendo ciertas las diferencias entre el individualismo y el colectivismo, comenzando por la más básica, que es la unidad de la que parten ambos y que resulta radicalmente diferente tanto en uno como en el otro. Nos explicamos: en el individualismo la unidad básica es el individuo, en el colectivismo la unidad básica es el grupo. Es decir, el colectivismo niega una realidad elemental a saber: que los grupos sólo pueden estar conformados y compuestos por individuos, y que un grupo no puede ser la unidad social básica primigenia, porque esto choca contra un hecho fáctico que viola las leyes de la física, la química, la lógica y del sentido común (la expresión sentido común, aquí equivale a sentido lógico y no tanto a un sentido generalizado o que pueda encontrarse en forma indiscriminada en cualquier persona). Para llegar al grupo (unión de individuos) el individualismo parte –necesariamente- del individuo, pero las cosas son diferentes en el colectivismo, que partiendo de la unidad mínima "grupo" (sin nada que le anteceda, es decir, sin individuos, en términos concretos) salta de allí a grupos mayores (colectivos mas amplios) que no tendrían fin, por la forma de hipóstasis que tiene toda teoría colectivista.

La psicología implicada en el colectivismo es interesante (por su evidente irrealidad), por cuanto un colectivista "razona" en forma de hipóstasis, esto es; piensa en función del grupo al que pertenece o de un grupo al que no pertenece (por ejemplo, un grupo adversario). Esta clase de sujetos no procede nunca, ni puede actuar, si no es sobre la base de lo que llama el "consenso" de su grupo de "pertenencia". Esto es, antes de reaccionar por si mismo, el colectivo-adicto indagará previamente sobre cual es la "ideología del grupo" o la posición concreta del mismo frente al punto que debe examinar o resolver. Intenta –por todos los medios a su alcance, tal como le han adoctrinado previamente- reemplazar su juicio lógico individual por lo que "supone" es el "juicio" del grupo o de la organización. ¡Como si los grupos u organizaciones pudieran tener "juicios"!, es decir pensamientos, mente, igual que los seres vivos.

El autoengaño en el que se sumerge el colectivista es que al no existir "juicios", "mente" ni "ideas" o "ideología" del grupo, lo que en definitiva se encontrará adoptando será la idea o directiva -en rigor- del jefe o líder del grupo que es -en suma-, lo que el colectivista se engaña llamando doctrina "del" grupo, "del" partido, "del" equipo, "de la" organización, etc. Como la realidad que no quiere ver, pero que -a su pesar- existe, nos dice a todos (menos al colectivista enceguecido), que las decisiones finales siempre son tomadas por individuos, y que el grupo (su grupo) al no tener entidad individual solo puede descansar en la identidad de una persona viva, esta identidad es asumida -por regla general- por el líder o líderes del grupo en cuestión, aunque en rigor, toda decisión final, siempre termina siendo adoptada por el máximo líder, en tanto los otros jefes, aunque nominalmente "pares", adhieren o prestan su acuerdo al jerarca mayor. O sea, el colectivista funciona en dos planos muy diferentes, el plano de la fantasía y la irrealidad, donde sueña o imagina que el grupo "posee" una "ideología, doctrina etc." y al "ser" un "ente vivo" puede adoptar "decisiones", y –segundo- el plano real del mundo concreto, donde -a su pesar o con su beneplácito-, las decisiones que él cree adoptar (o adherir) y que atribuye "al" grupo, en realidad, no son más que las directivas que el jerarca del grupo ha tomado por todos, (generalmente y en clara fórmula demagógica "en nombre de todos") y que, en ultima instancia, se manifiestan en ordenes, a las que eufemísticamente y demagógicamente se les da el nombre de la "filosofía" o "ideología" o "espíritu" del grupo facción u organización.

El origen de esta patología social tan generalizada, tiene raíces filosóficas muy profundas y muy remotas en el tiempo, como lo demuestra K. R. Popper en el primer tomo de su libro La Sociedad Abierta, cuando describe el colectivismo desarrollado por Platón como base del de Hegel y, posteriormente, el de K. Marx.

El individualista se diferencia del egoísta en muchos puntos, pero creo que el mas importante es este: el individualista ve a los demás como iguales a él, es decir, como individuos, esto implica que un individualista jamás usará a los demás como medios para conseguir sus fines. El egoísta, por el contrario, ve a los demás como instrumentos para su propio provecho, lo que hará que un egoísta siempre quiera y siempre haga todo lo posible para utilizar a los demás como medios para satisfacer sus propios fines.